sábado, 15 de marzo de 2014

Práctica 1



PRÁCTICA 1


“Buenas noches. El día de hoy ha llegado porque hace 25 años, doce profesionales de 
La Educación, en medio de una crisis tan grave como la nuestra, caminaron JUNTOS a 
pesar de sus diferencias. Quiero empezar este discurso felicitando a todos los docentes.
Internet es, precisamente,  la salvación de nuestro  Educación. Una escuela no es escuela 
hasta que alguien se sienta en un aula y observa. Si queremos que nos respeten, hay que 
educar primero. 
No sólo ellos, sino todos los que me han precedido en esta institución, vicepresidentes, 
miembros de las juntas directivas y el conjunto de los docentes, nos han traído esta 
noche aquí, al Teatro Real, para celebrar el 25º aniversario de la ley de Educación,
 y la existencia misma del premio nacional de Educación. A todos, 
muchísimas gracias.
puede parecer que llegamos a este día separados, con puntos de vista diferentes en 
temas fundamentales. Es el resultado de la lucha de cada uno por sus convicciones. Y 
nada más. Porque en realidad, todos estamos en lo mismo, que es la defensa de
la escuela. Quiero por ello felicitar  y  agradecer a todos  los que estáis aquí, por  caminar 
juntos en la diferencia, y hasta en la divergencia. 
Hacemos  mucho  ruido,  pero  es  que  esta  vez,  hay  muchas  nueces.  El  choque  de 
posturas es siempre aparatoso y tras él surge una nube de humo que impide ver con 
claridad. Pero la discusión no es en vano, no es frívola y no es precipitada.
No podemos olvidar lo más importante, el meollo del asunto. Somos parte de un Todo 
y no somos nadie sin ese Todo. Una clase no es una clase hasta que alguien se sienta 
en ella  y la organiza. La esencia de la Educación  se define por dos conceptos: un docente, y unos alumnos  que aprenden de él. Sin alumnos esto no tiene sentido. No podemos olvidar eso
jamás.
Dicen que existe una crisis. Crisis, en griego, significa "cambio", y “crecimiento”: en definitiva
acción.  Estamos  en un punto de no retorno  y  es  el momento de  actuar. No hay 
marcha atrás. De las decisiones que se tomen ahora dependerá todo. Nada de lo que 
valía antes, vale ya. Las reglas del juego han cambiado. 
Hace 25 años, quienes se dedicaban a nuestro oficio jamás hubieran imaginado que 
algo llamado Internet revolucionaría la enseñanza de esta forma, y que el que 
se aceptaran o no nuestros cambios,  no iba a ser sólo cuestión de explicar a los padres el beneficio del mismo.

Internet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la 
manera  de  comunicarse,  de  compartir  información,  entretenimiento  y  cultura  que 
utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva 
ventana que nos abre la mente al mundo. A los internautas no les gusta que les llamen 
así. Ellos son ciudadanos, son sencillamente gente.
Los alumnos no estudian de la misma forma que antes porque están delante de una pantalla de 
ordenador. Quiero  decir  claramente  que no tenemos miedo  a  Internet,  porque 
Internet es, precisamente, la salvación de la educación.
Sólo  ganaremos  al  futuro  si somos nosotros los que cambiamos,  los  que 
innovamos,  adelantándonos  con  propuestas  imaginativas,  creativas,  aportando  un 
nuevo modelo educativo que tenga en cuenta a todos los implicados: profesores, 
alumnos,  y padres.  Se 
necesita  una  crisis,  un  cambio,  para  poder  avanzar  hacia  una  nueva  manera  de 
entender el concepto de escuela.
Tenemos  que  pensar  en  nuestros  derechos, por supuesto,  pero  no  olvidar nunca 
nuestras obligaciones. Tenemos una responsabilidad moral para con los alumnos.
No se  nos  puede  olvidar  algo  esencial:  hacemos  escuela  porque  los  ciudadanos nos 
permiten hacerlo, y les debemos respeto, y agradecimiento. 
Las escuelas de las que hablamos esta noche es la prueba de que en este país nos 
dejamos la piel trabajando. Sin embargo, el mismo esfuerzo o mayor hicieron quienes 
presentaron otras ideas que no han llegado a las leyes de los últimos años. Los que las propusieron  también se 
merecen estar aquí, porque han trabajado igual de duro que nosotros. 
Quiero  despedirme  en  mi  cargo  como  ministro,  recordando  a  todos  los 
candidatos al gobierno tan solo una cosa: qué más da ganar o perder si podemos 
hacer escuela, trabajar en lo que más nos gusta. No hay nada mejor que sentirse libre 
creando, y compartir esa alegría con los demás. Somos educadores, enseñamos Historia, 
creamos mundos para que el alumno viva en ellos. Somos más de 300.000 docentes 
que tienen la inmensa suerte de vivir fabricando sueños. Tenemos que estar a la altura 
del privilegio que la sociedad nos ofrece.
Yo  creo,  con toda humildad, que si queremos que nos respeten, hay que respetar 
primero. 
Y Por último, me gustaría contarle algo al próximo Ministro de Educación, que ya
me cae bien, sea quien sea: estos han sido los dos años más felices de mi vida. He
conocido  gente  maravillosa  de  todos  los  sectores  de  la  Educación.  He  visto  los 
problemas desde puntos de vista nuevos para mí, lo que me ha enriquecido y me ha 
hecho mejor  de  lo  que  era. He  comprobado  que trabajar  para  los  demás  es  una 
experiencia extraordinaria por muy duro que resulte en un principio, y sobre todo: han 
pasado 25  años muy buenos, pero nos quedan muchos más,  y seguro que serán 
mejores”  



 REFLEXIÓN


 El texto, nuevamente elaborado, a pesar de que en algún momento es curioso en su  resultado, tiene gran parte de verdad. Sin duda alguna, nos ha tocado vivir un cambio radical en la escuela. No quiero con esto decir que sea malo, pero sí  tiene un carácter complejo. Algunos docentes de toda la vida, se aferran a metodologías  anticuadas, tradicionales, ya sea por creer en éstas mismas como oportunas, o por el simple hecho del desconocimiento de las nuevas.
La escuela se encuentra en un momento de renovación. Es de gran importancia el conocimiento de ello por parte de los docentes, los cuales, se oponen a la integración de las tecnologías de la comunicación y la información en sus aulas.
La renovación del profesorado es esencial en estos momentos de crisis educativa. Internet es parte de la vida de nuestros alumnos, y por tanto de la nuestra. Desde mi punto de vista, el empleo de este tipo de herramientas,  incrementa la capacidad de atención, esfuerzo y motivación intrínseca del alumnado. Por tanto, es  inevitable hablar de nuevas tecnologías en el contexto educativo. Nuestros alumnos han nacido en un mundo globalizado. Las nuevas tecnologías forman parte de nuestra vida y de los alumnos que nos encontramos en el aula. Éstos tienen una nueva mentalidad, distinta de décadas anteriores. Ya no se contentan con juegos  tradicionales.
Desde una postura más personal, pienso que la entrada de las tics en el contexto educativo favorece el desarrollo de la competencia digital.  La competencia en cuestión, junto con las otras competencias, son aspectos del currículo que deben desarrollarse a lo largo de toda la etapa de Educación Primaria, y concluir su consecución en la etapa de Educación Secundaria Obligatoria. Esta competencia propone desarrollar en el alumnado la capacidad para buscar información, darle un tratamiento apropiado, organizar y seleccionar los contenidos con buen criterio, y aplicarlos en su vida cotidiana.
Teniendo en cuenta todas estas valoraciones, no se pueden olvidar otros modelos de trabajo que conocemos como válidos y que consideramos de gran importancia para la escuela. Ante todo, necesitamos llevar a cabo un aprendizaje activo y crítico con los alumnos.
El docente participará en el aula como guía del aprendizaje, y los alumnos serán sujetos activos.
Las tics son herramientas de trabajo que favorecen y estimulan a los alumnos. Trabajar las materias o áreas de conocimiento con ayuda de una pizarra digital, ordenador, proyector, puede conseguir que, alumnos que habitualmente no trabajan en el aula o en clase, se sientan estimulados y por lo tanto muestren interés.
Los docentes necesitan renovar sus metodologías, ampliar su conocimiento del uso de las tics, para mejorar su proceso de E-A en el aula.









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